Recuerdos de una gota de sudor

Me tumbo en mi cama. Una cama vacía de todo y de todos. Una cama nueva sin recuerdos, sin risas y sin llantos.
Intento dormir. Hace tanto calor…
Quiero dormir una de esas siestas reparadoras. Cierro los ojos esperando que llegue el sueño sin prisa.
Entonces la siento: una pequeña gota de sudor. Mis pensamientos resbalan con esa gota, rodando en mi mente como ella por mi cuerpo, mis recuerdos se hacen presentes, y lo siento a mi lado, tumbado. Puedo viajar a ese momento en el que estaba, en aquel lugar donde estaba, yo junto a él.
Siento gotas de sudor en mi espalda, y empiezo a recordar más, puedo acordarme de su olor, a jabón y a mandarinas. Puedo sentir en las yemas de mis dedos el recuerdo de mis caricias en su espalda perfecta, también brillante de sudor, dibujando palabras que nadie leía. Sonrío.
Cada vez hace más calor. Por la ventana abierta entra un soplo de aire fresco acariciando mi nuca. Quizás también él piense en mí. Quizas esa brisa sea la caricia de su recuerdo que me llega en forma de un aire extraño.
Y esa brisa me trae el recuerdo de mis manos jugando con su pelo, la sensación agradable de poder revolverlo y peinarlo hasta que se dormía.
La brisa sigue soplando y seca mi sudor. Consigo adormecerme, pensando en la pereza que me da volverlo a ver. Preguntándome si será posible herir un corazón dos veces en el mismo lugar. Pensando si debo borrar esos recuerdos con unos nuevos o dejarlo todo tal como está. Y recuerdo que no soy de segundas oportunidades, ni de excepciones. Pero mis dedos vuelven a sentir la caricia de su pelo y me hacen entender que por mucho que no quiera la vida es así, una partida de ajedrez donde sólo soy una ficha que ya ha movido, y aunque sea la reina blanca, hasta que el contrario no mueva no podré saber donde ir. Sólo me queda esperar y estudiar el movimiento desde mi tablero para saber si podré salir del jaque o tendré que rendirme.
Suerte que ya no hace calor y puedo dormir sin pensar más. Y me duermo, con la resignada certeza de que volveré a verlo.

Un pensamiento en “Recuerdos de una gota de sudor

  1. Que sentido mas incisivo del amor y la pasión tienes. Como lo demuestras en este post… La reina puede quedarse clavada -argot de ajedrez- o ser sacrificada para salvar al Rey… pero lo que si has motivado es que enchufe el aire acondicionado… Felicidades, excelso… casi Homerico.

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